EuroLeague 2025/26: Cómo las nuevas reglas podrían cambiar el estilo de juego y el ritmo de los partidos

Coach y desafío

La temporada 2025/26 de la EuroLeague comenzó con un mensaje claro por parte de los organizadores: la competición busca un comportamiento más limpio, menos interrupciones y un arbitraje más consistente. Varias actualizaciones específicas del reglamento —sobre todo en lo relacionado con las faltas técnicas, la conducta del banquillo durante los contraataques y el uso ampliado del Sistema de Repetición Instantánea (IRS)— pueden parecer pequeñas sobre el papel, pero tienen capacidad real para influir en el ritmo, en la toma de decisiones en los minutos finales e incluso en la forma en que los entrenadores gestionan el riesgo. A continuación se presenta un análisis práctico de cómo estos cambios pueden modificar la dinámica del juego y las elecciones tácticas de los equipos.

1) Faltas técnicas más estrictas: menos “negociación” con los árbitros

Uno de los cambios conductuales más visibles llega con la eliminación de las advertencias previas antes de señalar una falta técnica por comportamiento inapropiado y por fingir o exagerar el contacto (flopping). En temporadas anteriores, jugadores y entrenadores a veces llevaban sus protestas al límite, contando con que primero habría un aviso. Con esa “zona de seguridad” reducida, una sola reacción emocional, una protesta demasiado gestual o una exageración clara del contacto puede tener ahora un coste inmediato en el marcador.

Desde el punto de vista del estilo, esto empuja a los equipos a mantener más disciplina —no porque de repente la deportividad se convierta en tendencia, sino porque el riesgo es directo y medible. Jugadores cuya identidad defensiva se basa en el contacto fuerte y en reacciones teatrales pueden verse obligados a adaptarse rápido, sobre todo en los últimos cuartos, cuando la presión y la tensión aumentan.

En cuanto al ritmo, menos discusiones prolongadas y menos “momentos de advertencia” deberían reducir el tiempo muerto innecesario. Es cierto que los tiros libres por técnica paran el reloj, pero el objetivo general es frenar las interrupciones repetitivas derivadas de protestas constantes. Si los equipos aceptan las decisiones con mayor rapidez, el juego fluye mejor y la sensación es de un partido más dinámico, incluso si el número de posesiones no se dispara de forma drástica.

Cómo pueden ajustar los equipos la conducta y la disciplina defensiva

Es probable que los entrenadores exijan un control más estricto del lenguaje corporal, especialmente a bases y a defensores clave, que suelen estar más expuestos a situaciones de contacto y decisiones polémicas. También es habitual que capitanes y veteranos asuman un rol de “moderadores”, alejando a compañeros del árbitro y cortando reacciones que podrían terminar en tiros libres por técnica.

En defensa, el componente del flopping se vuelve especialmente relevante. La EuroLeague siempre ha sido física, pero en ocasiones algunos jugadores intentaban influir en el criterio arbitral exagerando el contacto. Con el enfoque actual, los defensores que solían “vender” acciones tendrán que ser más selectivos, dando prioridad a la verticalidad, a la colocación y al control del espacio. Esto puede favorecer a los equipos con fundamentos defensivos sólidos y hábitos de contención bien trabajados.

También aparece un ángulo de gestión de plantilla. Jugadores con historial de técnicas pueden tener menos margen de error. En partidos igualados, una técnica puede cambiar el impulso psicológico del encuentro, por lo que algunas rotaciones podrían volverse más conservadoras en el tramo final, priorizando perfiles con mayor estabilidad emocional y mejor toma de decisiones.

2) Conducta del banquillo y protección del contraataque: un impulso directo hacia la velocidad

Otra actualización apunta a un factor muy concreto que suele romper el ritmo: que alguien del banquillo entre en la pista durante un contraataque. Con el nuevo criterio, el entrenador queda automáticamente descalificado si él o cualquier miembro inscrito del banquillo pisa la pista en una situación de contraataque. No se trata de una advertencia “blanda”, sino de un castigo contundente que obligará a una disciplina mucho mayor en la zona de banquillo.

Los partidos de EuroLeague cambian con frecuencia en momentos de transición, y una mínima interferencia puede arruinar una opción clara de canasta. Al introducir la descalificación automática en estas situaciones, la competición protege el contraataque como uno de los elementos más valiosos del baloncesto moderno: la velocidad. Si las situaciones de transición están mejor protegidas, los equipos pueden sentirse más seguros para correr tras rebotes, robos y pases largos de salida.

Esto también modifica el estilo de dirección en la banda. El gesto clásico de avanzar un poco sobre la pista para protestar una acción se vuelve más peligroso, sobre todo con balón vivo y un rival corriendo. Eso debería reducir escenas caóticas cerca del parqué y, en consecuencia, ayudar a que el partido se juegue con mayor continuidad.

Qué implica para el ataque en transición, la presión y el estilo de coaching

Los equipos que ya juegan a ritmo alto —buscando canastas rápidas, carreras al aro y pases adelantados— pueden ser los principales beneficiados. Si se protegen mejor las oportunidades de transición, el valor esperado de correr aumenta. Eso puede inclinar ligeramente la balanza desde el control lento en media pista hacia un estilo más oportunista tras cada parada defensiva.

La presión a toda pista y las trampas también podrían ganar atractivo. Si se salvaguarda la continuidad de los contraataques, forzar pérdidas tiene un premio aún mayor. Algunos clubes pueden invertir más minutos en esquemas agresivos diseñados para generar robos con balón vivo, sabiendo que la competición penaliza con dureza cualquier interferencia que rompa la transición.

Para los entrenadores, es un reinicio conductual. Es probable que se establezcan protocolos más estrictos en el banquillo: zonas bien definidas, reglas claras de comunicación y mayor responsabilidad del cuerpo técnico. Un simple paso adelante de un asistente puede tener consecuencias graves, así que la disciplina deja de ser un detalle y se convierte en parte del plan de partido.

Coach y desafío

3) IRS ampliado: más precisión en los minutos finales

Los cambios 2025/26 también amplían el uso del IRS de dos formas relevantes: las violaciones de ocho segundos pueden revisarse por los árbitros en los dos últimos minutos del cuarto periodo y en la prórroga (si la infracción fue señalada), y los entrenadores pueden impugnar esas decisiones en cualquier momento del partido mediante su challenge. Además, los árbitros pueden usar el IRS para revisar la identidad del infractor en una falta, confirmando al jugador correcto si existe posibilidad de error en el registro.

A primera vista, las repeticiones pueden parecer una amenaza para el ritmo porque las revisiones consumen tiempo. Sin embargo, el enfoque es muy específico. La revisión de los ocho segundos se limita a los dos últimos minutos y a la prórroga, justo cuando cada posesión tiene el valor más alto y un error arbitral puede decidir un partido.

Lo que más cambia aquí es la estrategia de finales. Los equipos que ganan suelen presionar para provocar violaciones de ocho segundos, mientras que los que van por detrás buscan romper esa presión con rapidez. Con la posibilidad de revisión, ambos lados deben ser más exactos. Una decisión ajustada deja de ser “definitiva” al instante, y el entrenador debe decidir si gastar el challenge merece la pena por el posible giro de posesión y de dinámica emocional.

Cómo pueden cambiar las tácticas finales y la gestión del riesgo del entrenador

Es probable que las posesiones finales se vuelvan más estructuradas. Los manejadores de balón bajo presión tenderán a priorizar patrones seguros de avance —por ejemplo, bloqueos escalonados y salidas profundas— porque una violación de ocho segundos revisada puede convertirse en un punto de inflexión. También veremos más trabajo de entrenamiento en salidas contra presión, ya que los dos últimos minutos pueden incluir revisiones de alto impacto.

Los entrenadores, por su parte, gestionarán los challenges con otra lógica. Dado que las violaciones de ocho segundos pueden impugnarse en cualquier momento (siempre que se haya pitado la infracción), algunos equipos podrían usarlas pronto para proteger la inercia del juego, mientras otros las reservarán para el tramo decisivo. Esto añade una capa psicológica: el rival puede presionar con más agresividad si sabe que el entrenador ya gastó su recurso.

La revisión de identidad en faltas reduce errores de anotación y evita que un jugador entre en problemas de faltas por un registro equivocado. De forma indirecta, esto también afecta al ritmo: si un equipo no se ve obligado a sentar a una pieza clave por un error, las rotaciones mantienen coherencia y el partido no se rompe por confusión o ajustes forzados.