El salto con pértiga masculino alcanzó un nuevo nivel extraordinario en Lausana el 20 de agosto de 2026, cuando Mondo Duplantis y Emmanouil Karalis convirtieron el City Event de Athletissima en una competición sin precedentes. Duplantis ganó con 6,21 metros, mientras que Karalis superó los 6,16 metros para terminar segundo, convirtiendo esta prueba en la primera de la historia en la que dos hombres lograron rebasar los 6,10 metros. Las cifras por sí solas hicieron que la jornada fuera significativa, pero el desarrollo de la competición le dio todavía más importancia. Ninguno de los dos atletas se limitó a perseguir una gran marca después de que el resultado estuviera decidido. Karalis se mantuvo lo suficientemente cerca como para ejercer una presión real sobre el plusmarquista mundial, obligando a elevar el listón hasta que Duplantis consiguió una de las mejores marcas de su carrera. En una disciplina en la que los seis metros han separado tradicionalmente a los pertiguistas excepcionales del resto, Lausana demostró que los dos grandes referentes de 2026 estaban empezando a competir a un nivel aún más exigente.
El salto con pértiga masculino se disputó como City Event de Athletissima en la Place de la Navigation, a orillas del lago Lemán, un escenario que ya estaba estrechamente relacionado con competiciones de pértiga de primer nivel. Más de 5.000 espectadores presenciaron una prueba que reunió a varios atletas internacionales consolidados, entre ellos Kurtis Marschall, Sondre Guttormsen, Christopher Nilsen, Ernest John Obiena y Sam Kendricks. Sin embargo, la competición se transformó gradualmente en un enfrentamiento directo entre Duplantis y Karalis. Ambos atletas superaron con seguridad las primeras alturas y, cuando el listón alcanzó los seis metros, ya existía una clara diferencia entre la pareja líder y la mayor parte de los participantes. El entorno urbano y abierto también aportó una atmósfera diferente a la de una reunión convencional en un estadio, con los espectadores situados muy cerca de la pista de impulso y de la colchoneta mientras los dos mejores pertiguistas entraban en alturas que rara vez se alcanzan incluso en los grandes campeonatos.
El primer momento decisivo llegó en los 6,00 metros. Duplantis y Karalis alcanzaron esa altura con registros perfectos y necesitaron únicamente cuatro saltos cada uno para llegar hasta allí. Superar los seis metros continúa siendo una referencia importante en el salto con pértiga masculino, incluso en una época en la que Duplantis ha elevado repetidamente el récord mundial. Que dos atletas llegaran a esa altura sin un solo intento fallido significaba que ninguno había cedido ventaja debido a errores anteriores. Además, permitió que la competición avanzara rápidamente hacia alturas que decidirían algo más que la victoria en la reunión. Una vez que ambos superaron los seis metros, la cuestión dejó de ser si podían alcanzar una referencia de élite. La pregunta pasó a ser cuánto más podrían subir mientras competían directamente el uno contra el otro.
La siguiente fase fue especialmente poco habitual. Inicialmente se había preparado una altura de 6,11 metros, pero, con el resto de los participantes ya fuera de la lucha, Duplantis y Karalis pasaron directamente a los 6,16 metros. Duplantis la superó en su primer intento, mejorando la marca de Athletissima de 6,15 metros que había establecido en Lausana en 2024. Karalis falló en su primer intento, pero respondió en el segundo y consiguió un récord personal al aire libre de 6,16 metros. Ese salto volvió a cambiar el carácter de la competición. Duplantis ya no podía limitarse a confiar en la ventaja obtenida por haber superado antes el listón y terminar la noche con el récord existente de la reunión. Karalis había igualado la altura y seguía lo suficientemente cerca como para exigir otra respuesta del sueco.
Duplantis respondió de inmediato cuando el listón se elevó hasta los 6,21 metros. Superó la altura en su primer intento y mantuvo un registro perfecto durante toda su progresión hasta la marca ganadora. Karalis no pudo seguirlo más allá de los 6,16 metros, lo que dejó a Duplantis con el primer puesto y un nuevo récord de Lausana. La diferencia de cinco centímetros entre ambos puede parecer amplia sobre el papel, pero no describe por completo lo sucedido. Karalis ya había alcanzado una altura que solo Duplantis había superado de manera más constante, y su presencia en los 6,16 metros obligó al plusmarquista mundial a saltar 6,21 metros en lugar de limitarse a cerrar la competición tras asegurar la victoria con una altura más habitual.
Con la victoria ya asegurada, Duplantis elevó el listón hasta los 6,32 metros. Esa altura tenía un objetivo claro: estaba un centímetro por encima del récord mundial de 6,31 metros que había establecido bajo techo en Uppsala el 12 de marzo de 2026. Realizó dos intentos antes de poner fin a su participación sin efectuar un tercero. El récord, por tanto, permaneció en 6,31 metros, pero la decisión de pasar directamente de 6,21 a 6,32 reflejaba el nivel en el que se encontraba Duplantis. Un salto por encima de 6,20 metros ya no representaba automáticamente el objetivo final de su competición. Cuando las condiciones y su estado de forma lo permitían, el siguiente objetivo era otro récord mundial. Lausana no produjo ese récord, pero los 6,21 metros de la victoria siguieron siendo un resultado excepcional.
El resto de la clasificación ayuda a poner el duelo en perspectiva. Marschall, Guttormsen y Nilsen superaron los 5,91 metros, y sus posiciones se decidieron en función de los intentos anteriores. Se trata de una marca internacional de gran nivel, pero aun así quedó una diferencia de 25 centímetros entre el mejor grupo perseguidor y Karalis, que alcanzó los 6,16 metros, mientras que Duplantis terminó otros cinco centímetros más arriba. Obiena, Zachery Bradford y Kendricks llegaron hasta los 5,81 metros. En otras palabras, Lausana no fue una competición de bajo nivel realzada artificialmente por dos marcas excepcionales. Participaron varios pertiguistas de primer orden, pero Duplantis y Karalis compitieron en una categoría propia una vez que el listón superó los seis metros.
Karalis llegó a Lausana con pruebas suficientes de que su ascenso hacia la élite absoluta de la disciplina no era una racha pasajera. En los Juegos Olímpicos de París 2024 había conseguido el bronce con 5,90 metros y, en el Campeonato Mundial de 2025 en Tokio, subió hasta la plata después de superar los 6,00 metros. Su progresión se aceleró todavía más en 2026. El 28 de febrero, en Atenas, superó los 6,17 metros bajo techo, estableciendo en ese momento la mejor marca de su carrera y situándose segundo en la clasificación histórica masculina, únicamente por detrás de Duplantis. Ese resultado cambió el contexto de cada enfrentamiento posterior entre ambos. Karalis ya no se acercaba a los seis metros únicamente en sus mejores jornadas; había demostrado que podía ir claramente más allá y seguir siendo competitivo en alturas que anteriormente solo habían alcanzado unos pocos pertiguistas.
Lausana era además un escenario conocido para el atleta griego. En agosto de 2025, con Duplantis ausente del City Event masculino, Karalis había ganado en el mismo lugar junto al lago con 6,02 metros. Logró esa altura en condiciones complicadas por la lluvia y consiguió su primera victoria en la Diamond League. Regresar un año después significaba, por tanto, competir en un escenario donde ya tenía antecedentes positivos por encima de los seis metros. Las condiciones de 2026 fueron más favorables y, esta vez, estaba presente el rival más difícil posible. Karalis respondió mejorando su récord personal al aire libre hasta los 6,16 metros. Aunque no ganó, la actuación representó un avance competitivo mucho mayor que su victoria con 6,02 metros un año antes, porque el listón continuó subiendo bajo la presión directa de Duplantis.
La diferencia entre ambos atletas en Lausana no estuvo en la regularidad en las alturas más bajas, sino en la capacidad de Duplantis para seguir logrando saltos válidos al primer intento cuando la competición superó los 6,10 metros. Alcanzó los 6,16 y los 6,21 metros sin fallos. Karalis necesitó un segundo intento en 6,16 y no pudo seguir en la siguiente altura. Esa diferencia fue importante, pero mucho menor que en numerosos enfrentamientos anteriores protagonizados por el sueco. En lugar de que Duplantis ganara y después continuara solo frente a un récord, otro atleta permaneció en la competición hasta muy avanzada la zona de los seis metros. Para los espectadores, eso generó un auténtico duelo directo en lugar de dos fases separadas: primero una lucha por la victoria y después la persecución individual de un récord por parte de Duplantis.
Duplantis llegó a 2026 con un historial que ya lo situaba en una categoría propia. Había ganado el oro olímpico tanto en Tokio como en París y, para septiembre de 2026, su palmarés también incluía tres títulos mundiales al aire libre y cuatro títulos mundiales bajo techo. Su capacidad para mejorar repetidamente el récord mundial había cambiado las expectativas alrededor de la disciplina, haciendo que alturas que antes se consideraban extraordinarias se convirtieran en objetivos habituales cada vez que competía. La marca de 6,31 metros lograda en Uppsala en marzo de 2026 prolongó esa progresión. Para sus rivales, por tanto, derrotar a Duplantis no consistía simplemente en conseguir una mejor marca personal cercana a los seis metros. En muchas ocasiones exigía alcanzar alturas que antes de su era habrían figurado entre las mejores actuaciones de la historia.
Karalis ya había demostrado apenas cuatro días antes de Lausana que podía mantenerse cerca hasta las últimas fases de un gran campeonato. En el Campeonato Europeo de Atletismo de 2026 en Birmingham, Duplantis ganó su cuarto título europeo consecutivo con un récord del campeonato de 6,15 metros, mientras que Karalis consiguió la plata con 6,00 metros. El atleta griego también intentó los 6,10 metros y estuvo cerca de superarlos en uno de sus saltos. Su encuentro en Lausana se produjo, por tanto, casi inmediatamente después de otra competición en la que habían ocupado las dos primeras posiciones. La diferencia fue que Lausana permitió a Karalis transformar su nivel de seis metros en una marca mucho más alta, pasando de 6,00 en Birmingham a 6,16 apenas cuatro días después.
Esa rápida sucesión de resultados explica por qué la competición de Lausana adquirió una importancia mayor que la de una sola noche extraordinaria. Duplantis seguía siendo el atleta con la mejor marca personal, el récord mundial y un historial superior en grandes campeonatos, pero Karalis estaba acumulando suficientes saltos por encima de seis metros como para convertir sus enfrentamientos en competiciones reales. Su récord personal bajo techo de 6,17 metros ya había demostrado su nivel máximo, mientras que los 6,16 al aire libre en Lausana confirmaron que también podía acercarse a esas alturas en grandes reuniones de verano. La diferencia entre ambos seguía existiendo, especialmente cuando Duplantis superaba los 6,20 metros, pero en agosto de 2026 ya era lo suficientemente pequeña como para que cada nueva altura tuviera importancia cuando ambos llegaban a los seis metros sin errores importantes.

El aspecto histórico más evidente de Lausana fue sencillo: nunca antes dos hombres habían superado los 6,10 metros en una misma competición. Duplantis llevaba años saltando claramente por encima de esa altura, pero normalmente sin otro atleta que permaneciera junto a él en cotas comparables. Karalis cambió ese patrón en la Place de la Navigation. Sus 6,16 metros hicieron que los 6,21 de Duplantis no fueran simplemente otra marca ganadora dominante, sino parte de una competición en la que dos pertiguistas alcanzaron simultáneamente alturas que anteriormente habían estado reservadas a actuaciones aisladas de los grandes nombres de la disciplina. Eso convirtió la noche en un acontecimiento importante no solo por sus marcas personales, sino también por el nivel general alcanzado por el salto con pértiga masculino.
La competición también mostró cómo había evolucionado el significado de superar los seis metros. Sigue siendo una altura difícil y relativamente poco frecuente, pero para los principales atletas de 2026 ya no podía considerarse automáticamente una marca ganadora. En Lausana, tanto Duplantis como Karalis fueron claramente más allá. Una semana después, en Zúrich, un tercer atleta, Sondre Guttormsen, superaría exactamente los 6,00 metros y aun así terminaría por detrás de ambos. Esto no convierte los seis metros en algo habitual; más bien demuestra hasta qué punto había aumentado el nivel en la parte más alta del salto con pértiga masculino. Los atletas más destacados empezaban a diferenciarse no simplemente por alcanzar los seis metros, sino por cuánto podían seguir avanzando después de esa referencia.
Lausana también demostró que una competición de salto con pértiga históricamente significativa no necesitaba celebrarse en una final olímpica o mundial. Athletissima llevó la prueba junto al lago Lemán, cerca del público y fuera del programa principal del estadio, pero el nivel competitivo siguió siendo excepcional. Los 6,21 metros de Duplantis mejoraron la mejor marca conseguida en este tipo de City Event fuera de un estadio, mientras que Karalis logró su récord personal al aire libre en la misma competición. Los espectadores, por tanto, estaban presenciando un momento relevante para la historia deportiva y no una simple exhibición. La combinación de un entorno urbano accesible y resultados de élite dio a la competición un lugar especial dentro de la temporada 2026 sin alterar la medida deportiva fundamental: las alturas superadas por los atletas.
Lausana no siguió siendo durante mucho tiempo el punto más alto de sus enfrentamientos en aquella temporada. El 27 de agosto, en Zúrich, apenas una semana después, Duplantis superó los 6,25 metros y Karalis alcanzó los 6,20 metros por primera vez en su carrera. Guttormsen terminó tercero con 6,00 metros. El resultado de Zúrich reforzó el patrón establecido en Lausana: Duplantis seguía teniendo una respuesta cuando Karalis producía una actuación extraordinaria, pero el atleta griego se estaba acercando cada vez más a la zona situada por encima de los 6,20 metros. Para Karalis, alcanzar 6,20 supuso superar otra barrera importante. Para Duplantis, los 6,25 demostraron que podía responder sin necesitar un intento de récord mundial para definir la calidad de su actuación.
La final de la Diamond League en Bruselas, celebrada el 4 de septiembre, ofreció un capítulo diferente. Duplantis se retiró poco antes de la competición debido a molestias en la pierna, dejando a Karalis como principal aspirante. El griego aprovechó la oportunidad, ganó la final con un récord de la reunión de 6,12 metros y consiguió su primer título de la Diamond League. La victoria fue importante porque añadió un gran trofeo de temporada a las mejores marcas personales y a los podios que ya había acumulado. No representó una derrota directa de Duplantis, ya que el sueco no compitió, pero confirmó que Karalis podía asumir el papel de favorito en una gran competición y superar los seis metros cuando había un título importante en juego.
Ambos volvieron a encontrarse en el World Athletics Ultimate Championship de Budapest el 11 de septiembre. Duplantis recuperó la victoria con 6,20 metros, mientras que Karalis terminó segundo después de superar los 6,15 metros. El resultado fue muy similar al patrón observado en Lausana: ambos alcanzaron alturas excepcionales, pero Duplantis mantuvo la ventaja decisiva una vez que el listón superó los 6,15 metros. A mediados de septiembre de 2026, su récord mundial de 6,31 metros establecido en Uppsala seguía vigente, mientras que la temporada de Karalis lo había consolidado como el rival más cercano y constante en las mayores alturas. Lausana ocupa un lugar central en esa historia porque fue la noche en la que su rivalidad produjo por primera vez dos saltos por encima de los 6,10 metros y mostró, de forma cuantificable, hasta dónde había aumentado el nivel del salto con pértiga masculino.